miércoles, 28 de julio de 2010

La Obra Perfecta

El maestro tuvo una idea maravillosa –Es genial–, pensó. Era una idea que venía germinando en su mente meses atrás, mientras meditaba tranquilamente, mientras soñaba, –Será maravillosa–, se decía emocionado, mientras ordenaba cada imagen en su mente, cada color, cada trazo, las dimensiones y los tonos hasta saber exactamente lo que quería, la había imaginado tantas veces, bocetando, visualizando la idea y ahora la tenía clara.

Espero el día ideal, –Las condiciones son importantes– se dijo. Saco sus instrumentos, sus tubos de color, ya bastante gastados, escogió sus pinceles, no por su calidad, porque todos eran de excelente procedencia, sino los exactos, ni más ni menos, lo necesario.

Aquello era todo un evento, más bien un ritual, comenzó a mezclar los colores en la paleta solo esperando la gota de agua necesaria para despertar, y el sabía cual era la gota exacta, había ensayado tantas veces los tonos.

Cuando todo el ambiente estuvo preparado, puso sus manos en el lienzo, aquel papel que había escogido cuidadosamente y había guardado para el momento justo –El grano perfecto– se dijo mientras pasaba su mano por la superficie sintiendo la textura y las fibras de la pieza.

Luego de hacer los trazos necesarios, empezó aquella fiesta de colores en el lienzo rompiendo la blancura y la pureza del mismo que comenzó a absorber formas y colores, líneas y detalles, algunos parecían feos y oscuros pero luego mientras trabajaba la mano del maestro se iban uniendo al resto colorido y brillante y se complementaban y embellecían creando los contrastes ideales.

Cuando se dio cuenta ya estaba rodeado de sus aprendices que le admiraban enormemente. Cierto alumno, el que se caracterizaba por su carecer impaciente e impulsivo, le preguntó –Maestro, si esta obra es tan importante ¿por qué has escogido ese lienzo? Como ya te habrás dado cuenta tiene un par de defectos de fabricación– El maestro siempre paciente, detuvo sus manos, que hasta ahora no habían parado, y sonriente le contesto –quizás no te parezca perfecto, pero no quiere decir que no sea el ideal, espera–.

Cayo la tarde y luego la noche, la luz en el taller se volvió tenue y discreta, el maestro continuaba trabajando, muchos de los alumnos fueron vencidos por el sueño y se retiraron a dormir, solo unos cuantos, los que amaban más el trabajo de su maestro, le siguieron acompañando.

El trabajo en las horas de la noche fue aún más arduo, en continua lucha con la oscuridad. –Maestro, ¿No crees que sería mejor continuar por la mañana? La luz es tan débil que se te dañará la vista, y puede que cometas un error en la mezcla y tonalidad de los colores– le dijo uno de los muchachos visiblemente preocupado por la salud de su anciano maestro, –No te preocupes, en mi mente tengo grabado cada uno de los detalles de esta obra y los colores los escogí y preparé en la luz del día, además, los tonos tendrán que ser igual de brillantes en la luz tenue de las galerías donde será llevada–.

Ya en la mañana, los alumnos que se habían ido a dormir, se despertaron temprano y a primera hora regresaron al lado del maestro a ver el resultado tan esperado. Encontraron al maestro sonriente sentado frente a la obra más hermosa que habían visto hasta entonces salir de su mano, aunque ellos sabían que todas las obras de su mano eran hermosas a su manera.

El alumno impaciente, que no olvidaba nunca sus observaciones y preguntas buscó rápidamente el fallo que había encontrado en el lienzo, lo observo detenidamente y se sorprendió –La textura perfecta– dijo conmovido, –Exacto– dijo el maestro –Lo que viste en el lienzo como un fallo, fue lo que me dio la textura ideal– y agregó con la sonrisa más dulce que nunca –La perfección de la obra no depende del lienzo, ni de los pinceles, ni de los pigmentos, la perfección consiste en la creatividad del artista para visualizar aún en lo que otros puedan ver como fallas atributos para el fin determinado–. Los alumnos no podían dejar de ver la obra, mientras, el taller se iba llenando de la luz de la mañana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario