
Antoine de Saint Exupery decía en su libro el principito "La necesidad de un amigo" y me pareció interesante analizar esta frase.
Primero debo mencionar que una necesidad es, según lo que aprendí hace algún tiempo, un desequilibrio, la carencia de algo para sobrevivir, un impulso irresistible.
En este fascinante cuento Antoine relata que cuando era niño hizo un dibujo de una boa que se había comido un elefante. Dibujo No. 1
Pero todas las personas a quienes se los enseñaban decían q ue era un sombrero, entonces tubo que hacer su dibujo No. 2.
Y las personas no lo comprendían así que paso su vida sin nadie que lo entendiese.
Existen en nuestro rededor muchas personas con quienes compartíamos intereses, diversiones, etc. y nos es más fácil mantener una conversación más o menos interesante con ellos, además de que nos es grata su compañía y es a estas personas a las que llamamos amigos porque de alguna forma nos identificamos con ellos.
El valor de un verdadero amigo reside en esa sintonía para lograr en una conversación profundizar en nuestros más íntimos pensamientos, poder expresar nuestras ideas sin miedo a que se burlen de ellas y con confianza de que seremos comprendidos.
Antoine prosigue su relato diciendo que cada vez que encontraba a alguien que le parecía más o menos comprensivo le mostraba su dibujo No 1 y cuando le contestaba "Es un sombrero" él le hablaba de lo de siempre. De la misma forma ocurre cuando hablamos de cine, música, moda, economía y cosas cotidianas con la mayoría de personas con las que nos relacionamos, a lo cual no le podemos llamar comunicación sino es más bien un intercambio de información.
Y vamos por nuestro camino enseñando nuestro dibujo de la boa cerrada esperando que alguien nos diga “¡Es una boa que se comió un elefante!”. Este dibujo para nosotros puede ser la exposición de una idea, la interpretación de un pensamiento que lanzamos al aire o algo así, tengo un amigo que utilizaba un poema de Neruda con este fin. Y cuando encontramos a alguien que nos responde lo que esperamos sabemos que es una persona comprensiva para nosotros y no tenemos miedo de hablar y debatir acerca de nuestros miedos, ideas, posturas en fin, compartimos experiencias propias logrando con esto un crecimiento tanto intelectual como espiritual, es cuando decimos aquella frase “de alguna forma le agarre confianza súper rápido” o sentimos que lo ya lo conocíamos desde antes.
La necesidad de un amigo es entonces la necesidad de ser comprendidos, escuchados y al mismo tiempo de comprender y escuchar, de sentirnos útiles al servir a otro, de aconsejar y ser aconsejados, consolados o simplemente de obtener una atención sincera, la necesidad del amor y la necesidad de la verdadera comunicación.
Así pues, podemos saber en verdad quien es nuestro amigo. Aquel a quien no tenemos miedo a contar lo que pensamos y sentimos, aquel que considera importantes las mismas cosas que nosotros consideramos importantes aunque para nadie más lo sea, aquel a quien necesitamos cada vez que se nos ocurre una idea que creemos grandiosa. Con los que reímos de cosas que los demás no entenderían. Ese que esta allí dispuesto a escucharnos y que de igual manera nos necesita junto a él. Ese es nuestro amigo.
Y entre toda las personas que conocemos, hay unas cuantas personas que llamamos así, amigos, y hay otros pocos que al quedarse corta la palabra les agregamos mejores amigos, sin embargo, existen unos menos, tan pocos, tan especiales que cualquier superlativo no alcanzaría para nombrarlos y simplemente preferimos llamarlos hermanos, aunque no nos una la sangre, porque la sangre es material, nos une algo más allá de lo tangible, nos une el espíritu.
[3 palabras]: ¡Me ha encantado!
ResponderEliminargracias! de veras me alegra mucho saber eso =D!!!!!!!
ResponderEliminar